Grecia, Quilca y el B-613

domingo, mayo 21, 2006

Desde hace no mucho tiempo, los griegos empezaron por llamar mi atención. Sus mitos, su historia y sus personajes sembraron en mí una curiosidad tremenda. Por ello, hace unos días me asomé al jirón Quilca (1) con toda la intención de hallar un libro interesante que pudiera revelarme los misterios de esta magnífica cultura.

Fue así que me perdí, como siempre, entre miles y miles de libros. Incluso hasta tuve la suerte de toparme con "Cantares Gallegos", de Rosalía de Castro. Una obra que conocí durante mis días de académica.

Mientras mi alergia empeoraba, por culpa de los estantes polvorientos, me cruzaba con uno que otro autor que me hubiese gustado llevar esa tarde directo a casa de no ha de ser porque solo tenía 70 céntimos para el pasaje.

¿Qué busca amiguita?- me preguntaban. Nada gracias, solo curioseaba- respondía yo- y sonreía toda linda. Sí, linda. ¡Linda y recontra misia!

Entonces, los griegos empezaron a quejarse. Reclamaban que me ocupara de ellos y que en vez de preguntar sobre poemarios o novelas, investigara sobre libros especializados en el clasicismo.

Sócrates, Platón, Aristóteles, Sófocles y el dios Zeus jugaban a la guerrita en su cosmos. Yo los observaba discutir sobre los orígenes sentada desde mi manzana en el B-613 (2).

Yo, la verdad, andaba en otra. Lo único que me trajo de vuelta fue oír la melodiosa voz de Olga Román (3) , a quien hasta ese momento no conocía, pero ni en figurita. Fue así que empecé ha entonar coritos melodiosos, mientras el dueño de la tiendita me hablaba de Olga, de Sabina y de Jorge Drexler.

Que sí. Que muy buenas voces. Que Olga solo tiene dos discos y que Sabina siempre canta con ella- me decía.

Seguí mi ruta. Una ojeada más a algunos libros, para olerlos, acariciar sus tapas y examinarlos minuciosamente para ver con detalle la edición. De cuándo, de dónde, de quién...

Y bueno los pies ya comenzaban a dolerme entonces decidí dejar el sitio para subirme a la 87, tan rápida ella y llegar a casa. La última tienda del garaje tenía rarezas y me acerqué como quien no quiere la cosa. Un chico me preguntó qué era lo que estaba buscando y yo, para variar, contesté: Nada. Luego, llegó más gente al lugar y definitivamente mis pies ya no querían quedarse así que me dirigí hacia la avenida Tacna.

¿Y Creta? Mmm... Verdad. ¿Qué fue de esa isla?, ¿Qué sabes de ella? Mmm... Casi nada. ¿Cómo que casi nada? ¿y el minotauro? ¡Ah! verdad el minotauro...

Ya estaba a media cuadra de Tacna cuando de pronto un chico de una de las tiendas que visité estaba a mi costado preguntándome sobre mis planes para ese instante. ¿Tienes tiempo ahorita?- dijo. Yo le respondí: Sí, ¿por?
Para ir a escuchar música en la tienda, ¿quieres?- me explicó.
Sí.- repetí.

Largamos nuestros cuerpos a esa tienda llena de posters, parches mal cortados y excentricidades. El chico éste lucía de lo más panqueque, con sus chavitos oscuros, su polo negro, sus expansores en las orejas. Él era todo un contracorriente con su cabellito largo, todo él demasiado malo, demasiado contestatario.

¿Te gusta Rezaka?, ¿te gusta Diazepunk?,¿ te gusta... ? ¿te gusta... ? ¿te gusta...? ... Empezaba a agobiarme con sus preguntas sobre las bandas, sobre esa bendita música, sobre los conciertos y sobre su, según él, tan particular forma de ver la vida.

Yo lo oía. Lo escuché en un comienzo. Después ya no, porque conforme fue pasando el rato su diálogo convirtió en un interrogatorio policial. Obviamente se trataba de Sara, la criminal y Carlos (si es que así se llamaba, la verdad no recuerdo muy bien, soy pésima para los nombres) el policía.

¿Vamos al barrio chino?- propuso y yo, accedí. Nos fuimos luego con dirección a la calle Capón.

Llegando a Plaza San Martín, ya la historia era otra. Por supuesto que como jamás en mi vida había visto a este tipo no le iba a contar mi vida tal cual era ¿no? Así que para añadirle un poco de intriga falseé datos, digamos que para ir más acorde con la ocasión.

Yo: periodista de 20 años y estudiante de la Universidad San Martín. Hasta ahí todo bien. Prosigo: Yo me inventé una hermana panqueque igual a él. Que iba y se perdía en conciertos y que yo a las justas la veía. Yo tenía enamorado, pero como éste se encontraba de viaje, yo hacía de las mías.

A pesar de tanto cuento y ficción, mi cabeza seguía dándole a Creta, al minotauro, a los hombres de piedra de Medusa... todo girando alrededor del B-613.

He omitido algo en la historia sin darme cuenta: Las actitudes.

Al inicio del paseito, aún en Quilca, el brazo de ¿Carlos? sostenía el mío ¿Caballerosidad?, ni lo sueñen. Cuando llegamos a Abancay el niñote este de 24 añitos y con cara de dieciséis, me hizo correr a mitad de la pista, cosa que odio hacer porque me gusta la vida sin prisas.

Más tarde, ya en el barrio Chino, tan rojo y alegre como siempre, él me tenía de la mano y me abrazaba. Yo no me hice problemas, a mí me podía llevar el mar y yo ni cuenta. La verdad es que mi encuentro con Medusa andaba de lo más interesante.

El recorrido fue nefasto. No recuerdo nada importante o sobresaliente en lo absoluto, a excepción de dos cosas.

La primera: el instante en el que mencionó su breve estancia en la facultad comunicaciones de mi universidad, cuando bordeaba los 18.
La segunda: cuando me contó que se había aburrido de su trabajo de tatuador y que quería tomarse vacaciones indefinidas. A esto añadí con el sarcasmo a flor de piel: ¡Ah! claro vacaciones, como se nota que haces tantas cosas... Mejor quédate donde estás, porque sino, no vas a hacer nada, en fin...

Luego miré a las palomas durmiendo sobre esos tejados tan peculiares que tienen los chifas.

Me hablaba, además, de irnos a tomar un pisco de dos lukas, en no sé dónde, ¡maldita sea! Creo que me quería dar ron de quemar. Todo porque pensó que yo caería. Como si esta pequeña ingenua no lo hubiese visto despedirse de su amigo en la tienda, haciendo gestos como quien dice: ¡Yeeee!, ya la hice. Ahora ¡mira y aprende compadre!

Jajaja, purita risa me dio cuando lo dejé con sus ganas en medio de calle Capón. Poco antes me había preguntado por mis horarios y datos adjuntos. Cosa que jamás le di. Solo , y a manera de consuelo, dije que volvería a Quilca cuando fuese por unos libros.

Al salir del barrio, ya no tenía ni su mano, ni su brazo en la cintura, ni nada. Lo raro era que me sentía bien. Me sentía extrañamente bien, porque es cierto que cuando uno va donde una puta no pretende comprar amor, sino sexo. Es muy difícil hallar al amor, así por así. Uno siempre busca que la caricia, aunque no sea sentida, se pose para que lleguen los escalofríos y el cuerpo se sienta diferente.

Al llegar a Abancay y subir al micro, ya no pensaba en la mano ni en el brazo. Cavilaba ya, la segunda parte de mi discusión sobre lo sofistas y sus falacias durante el discurso.

Era ya la hora de descansar, de inclinar un poco la cabeza y recostarse sobre la ventana. Yo cerré los ojos y vi a Odiseo lejos, muy lejos aún, de esta Ítaca tan diferente al utópico B-613.
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(1). Jr. Quilca: ubicado en el centro de Lima, junto a Amazonas, es uno de los lugares preferidos para hallar libros de todo calibre. Punto de encuentro de panqueques y adictos al rock nacional. Alrededor del garaje existen antros en los ninguna copa es mal vista. Me quedo con el Queirolo de la esquina y mi pisco en solitario.

(2). Hace unas semanas me quedé fascinada con el mundo de El Principito. Quienes ya han tenido la oportunidad de leer a Saint- Exupéry saben que me refiero al B-612. Y como yo quise ser su vecina, renté por un tiempo indeterminado el B-613.

(3). Conocida por sus acompañamientos vocales y colaboraciones en trabajos de Aute, Drexler o Sabina, ha mantenido una prolongada carrera musical como solista en diferentes grupos.

Luxapientiae*

jueves, mayo 11, 2006

Llueven palabras en el silencio

(no es de día ni de noche
no es tu boca ni la mía)

es Cortázar darlin’
es su prosa bonita
es su manera de contarme su ciudad.

che mirá, che
mirá y morí


¡Qué bien escriben los hombres!
¡Qué bien lo hace Cortázar!
Cuando baja de su ciudad para mantener el navío a flote.

¡Qué palabras para más sencillas!
¡Qué líneas para más exquisitas!
Y si entonces fuese mi cuerpo el que canta

aquel que danza en músicas ajenas
en poesías anónimas
en novelas impensadas

Un modelo nuevo,
che
un rompecabezas infinito he
traído para que veas qué maravilla
un paréntesis a la vida
un stop en la autopista
decirte:

“hay un canal que corta por el medio mi ciudad
y navíos enormes sin mástiles pasan en un silencio into-

[lerable

hacia un destino que conozco pero que olvido al regre-

[sar,

hacia un destino que niega mi ciudad
donde nadie se embarca, donde se está para quedarse
aunque los barcos pasen y desde el liso puente alguno es-

[té mirando mi ciudad.” 1


¿Leíste? Viste qué hondo es el mar y cuán heladas son sus aguas.
¿Sentiste mi respiración agitar?

Mira mi mano,
mira sus líneas,
¡Mira estos garabatos!
mira mis cayos, mis pellejitos,
mira mis uñas mordidas y sin brillo
mira este librito

lee a este Cortázar, que escribe soñando
que escribe para ti o para mí
léeme en él, lee estos garabatos,
lee mis cayos, lee estas ásperas palmas en sus cuentos
y baja a la ciudad con una mente nueva

baja cariño, baja a la calma,
regresa a la luxapientiae
ven a mi con un verso cantado, ven a mí en
un molde nuevo, ven a mí limpio y
sin escamas,
pez

vuelve al mar, entibia tu platinada piel conmigo
arma un barco conmigo

arma conmigo el arca

déjame en un sesenta del año y dame dos razones más:

Un modelo para amar

(te
Un modelo para armar
(te.



*LUXAPIENTIAE.(Del latín lux (nominativo)+ sapientiae(adj. genitivo). "Luz de la sabiduría")
1. CORTÁZAR, Julio; 62 Modelo para armar

Bien

domingo, mayo 07, 2006


Yo estoy bien
Bien como no está el tiempo
Bien como el clima nublado

Estoy bien
bien comiendo
bien llorando
Bien.
Bien a solas
bien camino
¡Qué bien me siento!

Estoy bien
Bien manzana

Estoy vien-
do
bien un Rólex y mal mi Casio

Estoy…
bien tarde
o bien amaneciendo
Simplemente
bien.
Bien respiro o bien me ahogo

Estoy sentada y bien
bien contigo
bien fumando
Bien
vi-
vien-
do o dubitando

Yo estoy bien
Bien agua
Bien hielo
Estoy vien-
To y volando
bien.